La semana pasada, por primera vez desde que comencé a practicar kendo, tuve que tomar una pausa de la clase semanal. Fue algo fuera de mi control: el dojo cerró debido a las Fiestas de la Calle San Sebastián. Al principio, me preocupé un poco por perder el ritmo, pero también sentí que podía ser una oportunidad para reflexionar y aprender de otra manera. Este descanso inesperado me llevó a pensar en el papel que juegan las pausas en nuestra práctica, no solo en las artes marciales, sino en cualquier disciplina.

¿Son tan malas las pausas?

Cuando estamos comprometidos con una práctica o proyecto, las pausas pueden parecer un obstáculo. Algunas personas se estresan al pensar que perderán el ritmo que han trabajado o progreso alcanzado, mientras que otras ven cualquier razón como una excusa para alejarse por completo. Ambos enfoques pueden ser contraproducentes.

¿Y si en lugar de temerlas o abusar de ellas, las consideramos como una herramienta?

Una pausa bien gestionada puede ser justo lo que necesitamos para avanzar con mayor claridad y energía.

Tipos de pausas y su impacto

No todas las pausas son iguales. Es importante entender qué tipo de descanso estamos tomando y cómo puede afectar nuestro progreso:

  1. Pausa por descanso necesario: Estos descansos ayudan a evitar el agotamiento físico o mental. Por ejemplo, tomar un día libre tras una semana de prácticas intensas.
  2. Pausa por enfermedad o lesión: A veces, nuestro cuerpo nos obliga a parar para recuperarnos. Aunque puede ser frustrante, es esencial para prevenir daños mayores.
  3. Pausa por factores externos: Como en mi caso, cuando el dojo cerró un fin de semana debido a circunstancias fuera de nuestro control.
  4. Pausa por falta de motivación: Este es la más peligrosa, ya que muchas veces una pausa motivada por la pereza puede convertirse en un abandono total de la práctica.

En este post, nos enfocaremos en las pausas necesarias o inevitables y cómo sacarles el máximo provecho.

Cómo aprenden el cuerpo y la mente

Nuestro cuerpo y nuestra mente tienen ritmos distintos de aprendizaje, y las pausas pueden beneficiar a ambos. Físicamente, el cuerpo necesita tiempo para recuperarse y consolidar las habilidades adquiridas durante la práctica. Por ejemplo, en el kendo, una pausa puede permitir que los músculos se regeneren y asimilen mejor los movimientos repetitivos de las katas o los golpes. Este descanso es crucial para prevenir lesiones, mejorar la resistencia y perfeccionar la ejecución técnica.

Por otro lado, la mente también se beneficia de las pausas. Estudios sobre aprendizaje han demostrado que el cerebro procesa y consolida información durante los periodos de descanso. Esto se conoce como el efecto espaciado, y es clave para recordar y aplicar lo aprendido. En el contexto del kendo, por ejemplo, un periodo de descanso puede permitir que el cerebro organice y refine los patrones de movimiento que practicamos, ayudándonos a ejecutarlos con mayor precisión y fluidez cuando retomamos la práctica. Además, este tiempo fuera puede ofrecer espacio para reflexionar sobre las estrategias y tácticas aprendidas, integrándolas mejor en nuestra comprensión global.

Qué es el efecto espaciado

El efecto espaciado es un fenómeno que consiste en que la memoria a largo plazo mejora cuando el aprendizaje se espacia en el tiempo. Esto significa que es más eficaz estudiar de forma distribuida, es decir, en sesiones espaciadas, que estudiar todo de golpe.

El efecto espaciado se puede aplicar a cualquier tipo de información, como palabras, números, imágenes o habilidades. La repetición (repasos) del material aprendido es indispensable para maximizar su efecto, al igual que dejar pasar periodos de tiempo largos entre un repaso y otro, de tal manera que los contenidos se asienten y se integren a la memoria de largo plazo. Cabe destacar que las sesiones de estudio espaciado no tienen que ser de muy larga duración. Dependiendo del material de estudio, 5 a 30 minutos máximo es lo óptimo.

Para aplicar el efecto espaciado, puedes: 

  • dividir el contenido en bloques
  • establecer intervalos de tiempo distribuidos en una semana
  • realizar los repasos en cada intervalo luego de un periodo extendido de descanso (uno o varios días de por medio)
  • Bono: usar los periodos de tiempo justo antes o después de dormir para tus sesiones de repaso

Cuándo tomar un descanso y cuándo no

Saber identificar el momento adecuado para pausar es fundamental. Aquí te va una lista de razones válidas para pausar:

  • Fatiga extrema, tanto física como mental
  • Lesiones o enfermedades
  • Factores externos inevitables, como cierres de instalaciones, contratiempos personales, etc.

Cuándo no pausar:

  • Cuando simplemente te falta motivación
  • Si estás evitando algo difícil o incómodo en tu práctica

Si experimentas alguna de estas dos, trata de identificar qué está causando esta desmotivación. Podrías establecer metas más pequeñas y manejables o buscar inspiración recordando por qué comenzaste esta práctica. Ten en cuenta que afrontar los desafíos directamente puede ser clave para superar bloqueos y crecer en tu disciplina. Considera dividir el desafío en pasos más pequeños o buscar apoyo de un mentor o compañero. Más adelante abordaré el tema de la motivación en un post dedicado a eso.

Recuerda que la consistencia es clave en cualquier disciplina, pero esto no significa que nunca debas descansar. Se trata de encontrar un equilibrio.

¿Qué hacer durante una pausa?

Una pausa no significa desconectarte por completo. Aquí tienes algunas ideas para aprovechar este tiempo:

Reflexiona: Toma un momento para pensar en lo que has aprendido hasta ahora y cómo puedes mejorar.

Repasa mentalmente: Visualiza las técnicas o katas que estás aprendiendo. La visualización activa también entrena tu cerebro.

Investiga: Lee sobre la historia y filosofía de tu disciplina para profundizar en su significado.

Observa: Mira videos de expertos practicando. Esto puede inspirarte y darte nuevas perspectivas.

Verifica tu equipo: Aprovecha el tiempo extra para verificar el estado de tu equipo y darle mantenimiento.

Mantente activo: Aunque no practiques directamente, realiza otras actividades físicas para mantener tu cuerpo en forma.

Conclusión

Las pausas no son el enemigo de tu progreso, sino oportunidades disfrazadas. Lo importante no es evitarlas a toda costa, sino aprender a manejarlas de manera intencional. La próxima vez que tengas que detenerte, recuerda que incluso los guerreros más disciplinados saben que el descanso forma parte del camino hacia la maestría. Usa cada pausa como un momento para recargar energías, reflexionar y prepararte para dar el siguiente paso con más fuerza y determinación.

2 respuestas

  1. Muy interesante, gracias por compartir.

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  2. […] Esta manera de estudiar está vinculada con el efecto espaciado, del que hablé en mi post anterior sobre el rol de las pausas en el proceso de aprendizaje Puedes leerlo aquí. […]

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Replica a ¿Cómo aprendí los números en japonés en solo unos días? – Estrategias para recordar lo que estudias – Borippon Cancelar la respuesta